Possible mechanisms for the skeletal effects of antipsychotics in children and adolescents

Possible mechanisms for the skeletal effects of antipsychotics in children and adolescents

Se observa actualmente que el uso cada vez más frecuente de drogas antipsicóticas (AP) en pacientes pediátricos ha llevado a preocupación por su tolerabilidad a largo plazo.

La mayor atención la ha recibido el riesgo de patología cardiovascular, pero hay estudios clínicos y preclínicos que muestran evidencia preliminar que los AP pueden afectar adversamente el metabolismo óseo. Esto es especialmente importante en niños y adolescentes, pues una insuficiente formación ósea durante el desarrollo podría llevar a un riesgo aumentado de fracturas en etapas más tardías de la vida.

Los mecanismos por los cuales los AP producirían este efecto son complejos y no están del todo claros, pero podrían estar incluidos señales celulares que incluyen dopamina D2, serotonina, receptores adrenérgicos y de prolactina, al igual que modificación de las gonadotropinas.

Además, los efectos de los antipsicóticos sobre el esqueleto están influenciados por la habitual polifarmacia, en que, aparte de los antipsicóticos, se indican psicoestimulantes e inhibidores selectivos de recaptación de serotonina, que también han sido asociados a alteraciones en el metabolismo óseo.

La escasez de información a pesar de la importancia en la salud pública subraya la necesidad de más estudios. Es un llamado para los médicos clínicos, para que mantengan una preocupación por la salud integral de sus pacientes crónicos con psicopatologías, especialmente cuando es inevitable el tratamiento farmacológico.

La mayoría de los AP bloquean los receptores de dopamina D2, lo que finalmente se traduce en hiperprolactinemia. Ésta a su vez inhibe la secreción pulsátil de GnRH, lo que puede llevar a hipogonadismo. Sin embargo la prolactina también tiene un efecto directo sobre los osteoblastos, y estudios en ratas han demostrado que, aunque un cierto nivel de prolactina es necesario para la mineralización ósea, un nivel excesivo es perjudicial.

Otro mecanismo por el cual los AP podrían causar alteraciones esqueléticas sería el efecto sobre la función muscular, en forma directa o indirecta, considerando que se produce cierto grado de sedación, y menos actividad física en los jóvenes tratados.

En este artículo se revisaron estudios preclínicos que describen los efectos de algunos AP sobre DMO en ratas y macacos, mostrando reducción en masa ósea, y, en estudios in vitro, que mostraron reducción en la proliferación de osteoblastos y aumento de parámetros de reabsorción ósea. Con otros AP se demostró hiperprolactinemia, atrofia uterina y reducción de niveles de estrógenos en ratas hembras.

En los estudios clínicos en niños y adolescentes, tratados con risperidona, olanzapina, y ketiapina, se observó un aumento de los niveles de prolactina durante el tratamiento, que se mantuvieron elevados por tiempos prolongados en un porcentaje significativo de pacientes ( hasta 50%).

El desarrollo puberal fue normal, a pesar del uso de AP, sin embargo, se podrían haber sumado los efectos de la obesidad frecuentemente observada en niños tratados con AP, que podría adelantar la pubertad, con hipogonadismo producido por hiperprolactinemia.

Hay poca información sobre la DMO en niños tratados con AP.

Actualmente no se recomienda universalmente medir prolactina durante el tratamiento con AP, ya que no está del todo demostrado que niveles elevados de prolactina sin hipogonadismo produzcan efectos deletéreos sobre el hueso.

Debe tomarse en consideración que los niños con psicopatología además muchas veces provienen de niveles socioeconómicos bajos, familias monoparentales con poca supervisión en cuanto a alimentación (ingesta de calcio y Vit D) y ejercicio.

Por todo esto la recomendación es que los psiquiatras, una vez resueltos los problemas conductuales más severos, y habiéndose logrado la seguridad del niño, mantengan una preocupación integral por su salud durante el tratamiento crónico, para evitar consecuencias a largo plazo del tratamiento.

Referencia: “Possible mechanisms for the skeletal effects of antipsychotics in children and adolescents” CA Calarge, SD Ivins et al. Ther Adv Psychopharmacol 2013 3(5) 278-293.

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