Sociedades médicas respaldaron inoculación contra virus Papiloma y ratifican la bioseguridad de la vacuna utilizada en Chile

Sociedades médicas  respaldaron  inoculación contra virus Papiloma y ratifican la bioseguridad de  la vacuna utilizada en Chile

• Médicos especialistas hicieron un llamado a padres y apoderados a confiar en la efectividad y seguridad de esta herramienta de prevención, que evita el desarrollo del cáncer del de cuello uterino, causa de muerte de 1.5 mujeres diariamente. Es primera vez que cuatro sociedades hacer una declaración conjunta para aclarar dudas sobre esta vacuna, que ya se administra en 66 países.

La sociedad chilenas de Obstetricia y Ginecología (Sochog), Ginecología Infantil y de la Adolescencia (Sogia), Pediatría (Sochipe), y de Infectología (Sochinf), respaldaron enfáticamente la administración de la vacuna contra el Virus Papiloma Humano, incluida desde 2014 en el Programa Nacional de Inmunizaciones, y manifestaron su preocupación frente a la ofensiva de grupos anti vacuna para frenar la inoculación de niñas de enseñanza básica. La vacuna -que se aplica en mundo desde 2006, habiéndose administrado a la fecha más de 200 millones de dosis- permite evitar el cáncer de cuello uterino, que en 2014 fue responsable de 539 muertes en el país.

Los especialistas representantes de las cuatro sociedades rechazaron las dudas sembradas por grupos contrarios a la administración de dicha vacuna, señalando que se trata de una herramienta de prevención cuya seguridad está respalda por diversos estudios científicos a nivel global y que no ha reportado efectos adversos graves. Por el contrario, esta es eficaz en la prevención del 70% de los virus responsables del cáncer cervicouterino, así como de verrugas genitales.

El virus papiloma es la principal infección de transmisión sexual en Chile y el mundo. También es el responsable de otros diagnósticos oncológicos, todos incrementados en los últimos años en nuestro país, como es el caso de cáncer de boca, laringe, vulvar, anal y de pene. Los especialistas explicaron que frenar la administración de esta herramienta terapéutica deja a las niñas chilenas vulnerables frente a los terribles efectos de este patógeno, y que no existe evidencia científica que ponga en duda la seguridad de la vacuna.
“Es inmoral quitar a las niñas de nuestro país la posibilidad de prevenir un cáncer que mata millones de mujeres en el mundo, teniendo una vacuna que les puede salvar la vida”, aseguró el Dr. Omar Nazzal, presidente de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, Sochog.

Los especialistas y principales referentes en la orientación de salud infanto-juvenil, alertaron respecto a que no vacunar a la población beneficiada, no sólo implica un riesgo individual para cada niña que no recibe la protección, sino también a la población en general. Esta política pública persigue un efecto rebaño, es decir, una protección a mayor volumen de población en el mediano y largo plazo, ya que al restarse del proceso de inoculación no se permite que la infección por los virus incluidos en la vacuna se erradique.

“Los países donde los padres han dejado de vacunar a sus hijos, como Estados Unidos, han visto un rebrote de enfermedades como el sarampión. En Chile, hoy podemos decir que esa enfermedad se erradicó gracias a los planes de vacunación obligatorios, pero esos logros son frágiles. Por eso la vacunación no es un acto individual, sino colectivo”, explicó el Dr. Jaime Cerda, del comité de inmunización de la Sociedad Chilena de Infectología.

Los médicos enfatizaron además que la vacuna que se está usando en el programa de inmunización chileno no está hecha con el virus sino con ingeniería genética, por lo que no genera efectos adversos serios. Aun así pudieran presentarse efectos secundarios menores, como fiebre o enrojecimiento de piel, síntomas esperables en un porcentaje de la población, pero que no implican un riesgo a largo plazo.

Asimismo, el Dr. Humberto Soriano, vicepresidente de la Sociedad Chilena de Pediatría, Sochipe, enfatizó que la administración de la vacuna a nivel nacional tiene un sentido ético, ya que antes de ser incluida en los planes de inmunización del Ministerio de Salud sólo la población con mejor situación socioeconómica podía acceder a ella. “El cáncer cervicouterino tiene una marcada inequidad social, y las personas más vulnerables son las que se mueren de esta enfermedad. Dar acceso a las niñas de todos el país independiente de su situación económica es una decisión médica y ética que salvará cientos de vidas a futuro”, señaló.

Por otra parte, la efectividad de la vacuna ya fue comprobada en otros países como Australia, donde se inició la vacunación contra el virus en 2007. Un estudio de la Universidad de Queensland detalló que las mujeres jóvenes que recibieron tres dosis de la vacuna contra el VPH tenían 46% menos riesgo de desarrollar alteraciones de alto grado en el cuello uterino, comparado con aquellas mujeres que no habían sido vacunadas.

“Todos los estudios apuntan a que esta vacuna, en un plan de dos dosis como se administra en Chile, es efectiva en la prevención de lesiones cancerosas y no tiene efectos adversos de gravedad suficiente como para no inocular”, agregó la presidenta de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología Infantil y de la Adolescencia, Carolina Conejero.

VACUNA ES AVALADA POR ORGANISMOS INTERNACIONALES

El Comité Asesor Global en Seguridad de las Vacunas de la Organización Mundial de la Salud no ha encontrado ningún problema de seguridad que pueda alterar sus recomendaciones para el uso de la vacuna contra el VPH (Weekly Epidemiological Record, 22 de Enero de 2016, Vol. 91, Núm. 3). La ONU ha respaldado, por tanto, la administración de la vacuna contra el VPH como parte de los planes de inmunización, destacando que el cáncer cervicouterino es una enfermedad que cada año afecta a alrededor de 500.000 mujeres y provoca 260.000 muertes en todo el mundo. Asimismo, asegura que se ha demostrado que la inoculación protegen casi por completo contra las lesiones precancerosas y otras lesiones anogenitales causadas por los tipos de VPH.

Otros organismos e instituciones para la salud como el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y la Agencia del Medicamento (FDA) en Estados Unidos, y su homóloga en Australia (TGA), han confirmado y avalado su buen perfil de seguridad.

Asimismo, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), en su guía de manejo del Cáncer Cérvicouterino, recomienda la prevención primaria para niñas adolescentes, a través de una vacunación segura, asequible y accesible.

Diversos estudios demuestran que la vacuna contra el virus Papiloma es segura

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